domingo, 21 de diciembre de 2008

JULIO BOCCALATTE





Dialogamos con uno de los creadores de Ediciones al Arco, Julio Boccalatte. Escuchá los mejores fragmentos de la entrevista.

domingo, 30 de noviembre de 2008

SUEÑOS DE PELOTA POR DENTRO



Estos son los bonitos rostros que hacen "Sueños de pelota"

lunes, 3 de noviembre de 2008

LA GUERRA CON LA PELOTA

2 de Abril, fecha clave. Dos países conmocionados, luchando por sus ideales, por sus pertenencias. Un territorio es lo que está en juego, o dos: las Islas Malvinas, ubicadas al sudeste de la Argentina. Tierra que legítimamente debe pertenecer al país latinoamericano por su historia y cercanía geográfica. Pero que, indudablemente Gran Bretaña las tomó como propias.
Batalla sin fin, sin acuerdo. Ni siquiera la Iglesia podía solucionar este problema político y territorial. De los suburbios, una cabeza lúcida con una idea un tanto utópica pero pareja, quería lograr el fin de este inconveniente bélico. Claro, si las dos naciones lo deseaban: un partido de Fútbol. ¿Y por qué no? Si es el deporte más popular a nivel mundial, que fue creado por los propios ingleses y que tan bien se juega del otro lado del océano Atlántico. Sin armas, sin sangre, sin violencia mortífera. Sería el eje clave para dar con la solución histórica que tantos inconvenientes demanda entre ambos países.
Las armas se transformarían en las piernas de los jugadores
Las balas serían los tapones incrustados en los muslos de los rivales
La bomba que se dirige de lado a lado sería la pelota
El campo de batalla sería la cancha
Los Tenientes generales de cada escuadrón serían los Dt’s de ambos equipos
El pueblo apoyando a los suyos, serían las hinchadas.
El momento había llegado e iba a ser recordado por el resto de los días entre los dos países. El encuentro no contaba con muchos hinchas, por la ubicación elegida: las mismas Islas Malvinas (Argentina) o Falklands (Inglaterra). De todos modos, se podía visualizar unas pancartas pobretonas pero repletas de cariño, por el lado argentino: las cartulinas de color celeste esbozaban frases como “vamos muchachos” o “demuéstrenles que los argentinos somos puro huevo” o “Fuckland” (si bien el inglés no estaba muy difundido, las malas palabras se aprenden rápido). En el otro sector lo que más sobresaltaba eran las banderas con el escudo de su país. Las retinas de los millones de argentinos y de ingleses estaban listas para “sufrir” - son muy pocos los casos en los que un partido no se disfruta, como este en el cual hay un territorio (con afecto de por medio) en juego-. Relojes en cero y pitada inicial- cabe aclarar que el árbitro provenía de un país neutral-.
Por un lado los creadores del fútbol, quién más que ellos para demostrar como se baila en la pista de césped. Por el otro, el alumno- que en la mayoría de los casos supera al maestro- que tiene un elemento adicional: el Potrero- esa bendición que sólo las canchas argentinas pueden proporcionar- bien conocedor de cada rincón del campo de juego y con la pelota atada a sus pies demuestra por qué la carne argentina es de exportación: un poco de gambeta y picardía hacen a la diferencia. Los dos equipos debían estar conformados por hombres- en la Argentina los soldados tenían 20 años promedio- que habían sido llamados a la guerra. De este modo el fútbol sería más parejo. Lo que los ingleses no sabían era que El Pelusa, aquel pequeño hombre- que con casco y todo no alcanzaba el metro setenta, menos que menos era posible imaginárselo cargando un arma- iba a dar que hablar.
Comenzó siendo un partido cerrado, tenso, de esos que se van a resolver por medio de penales (aunque ninguno quería llegar a tal circunstancia, donde la adrenalina se potencia y la presión se engrandece). Con un medio campo muy “aguerrido” por parte de los argentinos que le impedían la llegada a los gigantes del equipo rival. El encuentro se basaba en un ida y vuelta, pero de un momento a otro, la pelota se vio poseída por aquel chiquilín desconocido que hacía arte de magia con sus piernas, que asombrosamente- mejor dicho mounstrosamente- gambeteó desde los suburbios hasta el fondo de los contrincantes a seis jugadores y transformó a la esférica en gol. A partir de ahí comenzó la cuenta regresiva en treinta minutos para que los ingleses pudieran alimentar las esperanzas de hacer propias esas tierras lejanas. La oportunidad brotó gracias a un cabezazo de un defensor central luego de un tiro libre a unos metros del área grande- cuestionado por muchos-. El encuentro marcaba uno a uno y el reloj del árbitro indicaba 73 minutos de juego. Restaban 17 para definir la pertenencia de 12.173 km2 de tierra. Los aires estaban más que caldeados, las chispas que se sacaban eran como un sin fin de fuegos artificiales. Aquel autor del primer gol- era tan veloz que casi ni se le notaba el número 10 en su espalda- no se despegaba del balón: luego de un avance crucial de los argentinos, la pelota fue- o intentó ser- rechazada por un defensor inglés quién erróneamente la hizo volver a su área donde comenzó a ser disputada entre el arquero y el imparable jugador sudamericano quién levantó su puño izquierdo impactando el balón y convirtiéndolo en gol. En EL GOL del triunfo. El gran héroe de la noche mientras festejaba con sus dos brazos en alza gritó: “yo no la toqué, fue la mano de Dios que jugaba para nuestro equipo”.
Y sí, las Malvinas son argentinas. Diego Armando Maradona, también.


Yanina Carrieri.

miércoles, 29 de octubre de 2008

DICEN DEL POLACO

No hace falta que sea un aniversario. No lo es. Porque él siempre está en el recuerdo constante. Como el símbolo de un hombre sentimental, desde el tango o el club, en este caso Platense, "el Calamar" de Saavedra. Una de las tribunas lleva su nombre y en cada rincón del barrio existe una alusión a su figura. Es que "El Polaco", así con mayúsculas, está adentro porque él demostró cómo se puede llegar a sentir una pasión tan nuestra como el tango o el fútbol.
Por eso, desde este blog le rendimos homenaje con un poema elaborado para pensarlo cerca de nosotros. Dicen del Polaco es mantener y descubrir a la vez ese misterio que todo artista posee. Y Goyeneche es parte del sentir. El Polaco siempre está.






Dicen del Polaco
de blanca compañía
saludaba a Pichuco
al que no veía,
le miró los hombros
pero era la caspa
y no cocaína.

Dicen del Polaco
de la Hesperidina
que tomaba botellas
que bien escondía,
si llegaba la jermu
no estaba en su día
o era agua fresquita
para la aspirina.

Dicen del Polaco
de voz con arena
que no era por los cantos
sino por platea
en cancha de Tense
en barrio Saavedra.

Dicen del Polaco
del Tango sensible,
que había tristezas
de todas posibles
y se veía en la cara
su alma querible.

Dicen del Polaco
un cantor nochero
volvía entonado
y a la vez entero
llegaba a su casa
y Platense primero.

Dicen del Polaco
enjundioso artista
no buscaba fama
y hallaba la pista
valoró bien las letras
con humildes aristas.

Dicen del Polaco
que nunca calló
cantaba un pebete
antes que su honor
el joven la rompía
ya sin pudor.
"Pibe, tirate a menos
que después canto yo",
fue el aliento sincero
del eterno cantor.

Polaco querido
el recuerdo es hoy
y en la memoria de todos
el recitador
sensible y pasional
como lo eras vos
y quién puede negar
que desde el cielo
mirando al marrón
con garganta de arena
grites un gran gol.

lunes, 13 de octubre de 2008

ENTREVISTA A CHRISTIAN REMOLI

Charlamos con Christian Rémoli, Director del documental "Mundial 78. Verdad o Mentira", quien nos muestra su particular visión del primer título mundial obtenido por la selección nacional. César Luis Menotti, el "Beto" Alonso, Carrascosa, el 6 a 0 a Perú, el rol de los medios y muchas polémicas más...



domingo, 5 de octubre de 2008

FERNANDEZ MOORES NOS CUENTA SOBRE JULIO CASSANELLO



Hablamos de la renuncia de JULIO CASSANELLO, Presidente del Comité Olímpico Argentino (COA) con el periodista de La Nación Ezequiel Fernandez Moores, premiado por TEA como uno de los mejores diez periodistas de la década del 90.

lunes, 29 de septiembre de 2008

ROBERTO DI GIANO


Dialogamos con Roberto Di Giano, Licenciado en Sociología (UBA), acerca del deporte como manifestación cultural y de su iniciativa de proponer a Juan Román Riquelme como Personalidad destacada de la Cultura.

sábado, 27 de septiembre de 2008

"YO SIGO APOSTANDO A LOS SUEÑOS"


Cualquier Director Técnico definiría a Walter Saavedra como un buen poli funcional. Se lo puede escuchar todos los domingos por Radio Mitre relatando los partidos más importantes del campeonato, escribió hambre de gol, una recopilación de cuentos y poemas dedicados al deporte más popular de argentina y es un gran defensor del fútbol como fenómeno cultural.


Escuchá la entrevista

lunes, 22 de septiembre de 2008

EL FUTBOL SEGUN PIER PAOLO PASOLINI

"El fútbol es un sistema de signos, por lo tanto es un lenguaje. Hay momentos que son puramente poéticos: se trata de los momentos de gol. Cada gol es siempre una invención, es siempre una subversión del código: es una ineluctabilidad, fulguración, estupor, irreversibilidad. Igual que la palabra poética. El goleador de un campeonato es siempre el mejor poeta del año. El fútbol que produce más goles es el más poético. Incluso el dribbling es de por sí poético (aunque no siempre como la acción del gol). En los hechos, el sueño de cada jugador (compartido por cada espectador) es partir de la mitad del campo, dribbliar a todos y marcar el gol. Si, dentro de los límites consentidos, se puede imaginar en el fútbol una cosa sublime, es ésa. Pero no sucede nunca. Es un sueño". Pasolini nunca vio jugar a Diego Maradona. Maradona ¿habra leído a Pasolini?

"EL LIBRO GORDO DE GALEANO"


¿Qué dice Galeano del Gol?

El gol es el orgasmo del fútbol. Como el orgasmo, el gol es cada vez menos frecuente en la vida moderna.
Hace medio siglo, era raro que un partido terminara sin goles: 0 a 0, dos bocas abiertas, dos bostezos. Ahora, los once jugadores se pasan todo el partido colgados del travesaño, dedicados a evitar los goles y sin tiempo para hacerlos.
El entusiasmo que se desata cada vez que la bala blanca sacude la red puede parecer misterio o locura, pero hay que tener en cuenta que el milagro se da poco. El gol, aunque sea un golecito, resulta siempre gooooooooooooooooooooooool en la garganta de los relatores de radio, un do de pecho capaz de dejar a Caruso mudo para siempre, y la multitud delira y el estadio se olvida de que es de cemento y se desprende de la tierra y se va al aire.

LA MÁQUINA



Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau, también conocidos como los "caballeros de la angustia", brillaron en River Plate en la década del 40. Los que los vieron jugar afirman que fue el mejor equipo de la historia en Argentina. Juntos jugaron 18 partidos de los cuales ganaron 11. Un dato: Jamás se enfrentaron a Boca Juniors.