
Vernáculos deseos son los que, de chicos, tenemos cuando imaginamos gritar el gol de frente a la tribuna repleta de hinchas de nuestro club.
Gritar un gol.
Hacer un gol.
Chocarse con la red o verla inflada del gran remate que hicimos, es el momento anhelado con fruición.
Algunos piensan en hacerlo de cualquier forma.
Otros no, que la manera también interesa.
Pero todos valen uno, aunque sólo numéricamente.
Estos personajes tienen una capacidad zorrística: “SABEN ACTUAR EN EL MOMENTO JUSTO”.
Tienen un esquema visual-neuropsíquico de olfatear el momento que esperan para luego arremeter.
Los goleadores no son los jugadores que son temidos por los defensores.
Los goleadores son los jugadores que amedrentan a todos.
Son hombres avezados en esto de concretar lo más difícil en el fútbol, EL GOL.
Para ellos, un gol es un nuevo amor. Y así, siguen amando al gol y enamorando a propios, ajenos y extraños.
Si hacer un gol es como tener un orgasmo…LOS GOLEADORES NO PARAN DE METERLA.
